El modelo educativo, en el cual el
maestro expone un tema mientras los alumnos toman nota, contesta dudas y
plantea actividades de aprendizaje en función de los contenidos expuestos, es
obsoleto para las nuevas generaciones, que tienen “poca capacidad de asombro,
ya que la tecnología fue capaz de acercarle información e imágenes impensables
en el siglo pasado; por eso es tan difícil motivarlo, despertar su curiosidad,
pues está todo a un solo click de distancia.” (Finfermann, 2013)
Es un alumno sobre-estimulado al que le
cuesta mantener la atención por mucho tiempo, que constantemente está distraído
durante clase conversando a través de las redes sociales con los amigos o
viendo las fotos del desayuno de su amigo, mientras el profesor se esfuerza en
transmitir los conocimientos de la materia. La tecnología les resuelve muchas
situaciones de la vida cotidiana con tal velocidad que se acostumbran a que
todo tiene que hacerse de esta manera, les cuesta postergar el antojo y esperan la inmediatez y se niegan a realizar grandes esfuerzos para lograr un objetivo.
Dentro de este contexto surge un modelo
educativo que se ajusta a la educación basada en competencias, ambos son modelos
afines, que pueden trabajarse de la mano, es más, el aprendizaje invertido
permite emplear los tiempos de clase en realizar actividades de aprendizaje más
efectivas, con mayor tiempo para dedicar a la práctica, reflexionar sobre las
lecturas revisadas antes de la clase, interactuar unos con otros, todo en
función de la adquisición de maestría, el desarrollo de competencias y la formación
integral. El aprendizaje invertido permite emplear el tiempo en aplicar
conceptos que se han revisado previamente, para que el profesor pueda detectar
errores de percepción de los alumnos, identificar dudas, realizar actividades
colaborativas y enriquecer el aprendizaje del grupo a través de la coincidencia
de distintas habilidades de los alumnos.
El aprendizaje invertido “es un en enfoque
pedagógico en el que la Instrucción directa se realiza fuera del aula y el
tiempo presencial se utiliza para desarrollar actividades de aprendizaje significativo
y personalizado.” (Edutrends, 2014, 3)
Referencias
Hilda Fingermann, El alumno del siglo XXI, 16 de agosto de 2013. Tomado el 9 de junio
de 2016 de http://educacion.laguia2000.com/estrategias-didacticas/el-alumno-del-siglo-xxi
Observatorio de
Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey. Aprendizaje Invertido. Reporte EduTrends. Octubre de 2014.
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